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Guía · actualizada 2026-09-04

Cuántos vatios necesita tu fuente

La fuente de poder es la pieza más aburrida del equipo y la que más daño hace cuando se elige mal. No da cuadros por segundo, no aparece en los benchmarks y nadie la presume. Pero es la única pieza que, al fallar, puede llevarse a las demás con ella.

Calcular cuántos vatios necesitas no es complicado, y hacerlo bien evita tanto quedarse corto como pagar por potencia que nunca vas a usar.

  • Suma el consumo de gráfica y procesador y añade un 30% de margen.
  • La certificación 80 Plus mide eficiencia, no calidad absoluta — pero correlaciona.
  • Una fuente mala puede dañar el resto del equipo al fallar.
  • Es la pieza donde ahorrar sale más caro.
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El cálculo, sin complicarlo

La gráfica y el procesador son el 80% del consumo. El resto del equipo —board, RAM, discos, ventiladores— suma entre 50 y 100 vatios en total, y no vale la pena calcularlo pieza por pieza.

Toma el consumo declarado de tu gráfica, súmale el del procesador, agrega 100 vatios por el resto y multiplica el resultado por 1,3. Ese 30% de margen no es paranoia: cubre los picos instantáneos de las gráficas modernas, que pueden superar bastante su consumo nominal por milisegundos, y deja espacio para actualizar más adelante.

  • Equipo con gráfica de gama media: entre 550 y 650 vatios es suficiente.
  • Gama alta: entre 750 y 850 vatios.
  • Gama entusiasta o tope: 1000 vatios en adelante.
  • Sin gráfica dedicada: 450 a 500 vatios sobran.

Qué significa 80 Plus

La certificación 80 Plus mide eficiencia: cuánta de la energía que entra de la pared llega efectivamente a los componentes, y cuánta se pierde como calor. Bronze, Silver, Gold y Platinum son escalones de esa escala.

Una fuente más eficiente genera menos calor, hace menos ruido y consume un poco menos de luz. Pero el beneficio real es indirecto: las fuentes con certificación alta suelen usar mejores componentes internos, porque el fabricante ya invirtió en calidad para conseguir la certificación.

Para la mayoría de equipos, 80 Plus Bronze es el piso aceptable y Gold es el punto de equilibrio entre precio y calidad.

Por qué no ahorrar aquí

Una fuente genérica sin certificación puede entregar voltajes inestables, y eso desgasta silenciosamente el resto de componentes. Cuando falla, no siempre falla sola: puede arrastrar la board, el procesador o la gráfica.

La diferencia de precio entre una fuente sin marca y una certificada decente ronda los 150.000 pesos. Frente a un equipo de varios millones, es la mejor relación entre lo que cuesta y lo que protege.

También importa el cableado. Una fuente modular deja meter solo los cables que usas, lo que mejora el flujo de aire y baja las temperaturas de todo el equipo.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si mi fuente se queda corta de vatios?

El equipo se apaga solo bajo carga, normalmente jugando o renderizando. No siempre da un error claro, así que es una falla difícil de diagnosticar si no se sospecha de la fuente.

¿Una fuente de más vatios consume más luz?

No. La fuente entrega lo que el equipo pide, no su máximo. Una fuente de 850 W en un equipo que consume 400 W entrega 400 W.

¿Vale la pena una fuente modular?

Para la mayoría sí: mejora el flujo de aire, facilita el mantenimiento y deja el interior mucho más ordenado. En chasis pequeños es prácticamente necesaria.

¿Puedo reutilizar la fuente de mi equipo anterior?

Depende de su edad, potencia y certificación. Si tiene más de cinco años o no tiene certificación, no lo recomendamos: es la pieza que más se degrada con el uso.

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