El cálculo, sin complicarlo
La gráfica y el procesador son el 80% del consumo. El resto del equipo —board, RAM, discos, ventiladores— suma entre 50 y 100 vatios en total, y no vale la pena calcularlo pieza por pieza.
Toma el consumo declarado de tu gráfica, súmale el del procesador, agrega 100 vatios por el resto y multiplica el resultado por 1,3. Ese 30% de margen no es paranoia: cubre los picos instantáneos de las gráficas modernas, que pueden superar bastante su consumo nominal por milisegundos, y deja espacio para actualizar más adelante.
- Equipo con gráfica de gama media: entre 550 y 650 vatios es suficiente.
- Gama alta: entre 750 y 850 vatios.
- Gama entusiasta o tope: 1000 vatios en adelante.
- Sin gráfica dedicada: 450 a 500 vatios sobran.
Qué significa 80 Plus
La certificación 80 Plus mide eficiencia: cuánta de la energía que entra de la pared llega efectivamente a los componentes, y cuánta se pierde como calor. Bronze, Silver, Gold y Platinum son escalones de esa escala.
Una fuente más eficiente genera menos calor, hace menos ruido y consume un poco menos de luz. Pero el beneficio real es indirecto: las fuentes con certificación alta suelen usar mejores componentes internos, porque el fabricante ya invirtió en calidad para conseguir la certificación.
Para la mayoría de equipos, 80 Plus Bronze es el piso aceptable y Gold es el punto de equilibrio entre precio y calidad.
Por qué no ahorrar aquí
Una fuente genérica sin certificación puede entregar voltajes inestables, y eso desgasta silenciosamente el resto de componentes. Cuando falla, no siempre falla sola: puede arrastrar la board, el procesador o la gráfica.
La diferencia de precio entre una fuente sin marca y una certificada decente ronda los 150.000 pesos. Frente a un equipo de varios millones, es la mejor relación entre lo que cuesta y lo que protege.
También importa el cableado. Una fuente modular deja meter solo los cables que usas, lo que mejora el flujo de aire y baja las temperaturas de todo el equipo.