Por qué los precios se mueven tanto
Las tarjetas gráficas y los procesadores son importados. Su precio en pesos es, en el fondo, un precio en dólares multiplicado por la TRM del día más los costos de traerlos. Cuando el dólar sube, el mismo componente cuesta más al día siguiente sin que nada haya cambiado en el mercado.
Eso explica algo que confunde a mucha gente: dos cotizaciones de la misma máquina, con un mes de diferencia, pueden variar cientos de miles de pesos. No es que le estén cobrando de más — es que el insumo cambió de precio.
El resto de piezas (board, RAM, fuente, chasis, almacenamiento) se mueve menos, pero también responde al dólar con retraso.
En qué se va la plata
En un equipo pensado para jugar, la gráfica y el procesador se llevan típicamente entre el 55% y el 65% del presupuesto. Es donde más se nota cada peso adicional, y es donde menos conviene ahorrar si el objetivo es rendimiento.
El resto se reparte entre piezas que no dan cuadros por segundo pero sí determinan si el equipo funciona bien: la fuente de poder, que si es mala se lleva todo lo demás por delante; la RAM, que decide cuántas cosas puedes tener abiertas; el almacenamiento, que define cuánto esperas para que algo abra; y el chasis, que decide qué tan caliente trabaja todo.
- Gráfica: entre el 30% y el 40% del total en un equipo gamer.
- Procesador: entre el 20% y el 25%.
- RAM y almacenamiento: cerca del 15% combinado.
- Board y fuente: alrededor del 15%.
- Chasis y refrigeración: el 10% restante.
Dónde no ahorrar
La fuente de poder es el error más caro que vemos. Una fuente genérica sin certificación puede fallar y llevarse componentes de varios millones con ella. La diferencia entre una fuente mala y una decente son unos 150.000 pesos, y es la mejor póliza de seguro que se puede comprar.
El segundo error es el almacenamiento mecánico. Un disco duro tradicional cuesta menos por gigabyte, pero el equipo se siente lento todos los días. Un SSD NVMe cambia por completo la percepción de velocidad, incluso más que subir de procesador.
El tercero es comprar poca RAM pensando en ampliarla después. Se puede, pero si compras un solo módulo pierdes el rendimiento de doble canal, que es gratis si compras dos desde el principio.
Armado propio o ensamblado
Armar uno mismo ahorra el costo del servicio, y si ya tienes experiencia es perfectamente razonable. Lo que se paga al encargarlo no es solo el atornillado: es la selección de componentes compatibles, la instalación y configuración del sistema, el manejo de cables que mantiene las temperaturas bajas y las pruebas de estabilidad antes de entregar.
También está el tema de la garantía. Comprando pieza por pieza en distintos lados, cada componente responde por su lado. Con un equipo ensamblado hay un solo responsable si algo sale mal.