16 GB: el mínimo razonable
Para jugar en 2026, 16 GB todavía alcanzan. La mayoría de títulos funcionan sin problema, y si el equipo es solo para juegos y navegar, no vas a notar limitaciones el primer año.
El problema es el margen. Con 16 GB, un juego moderno pesado más el navegador más un programa de chat ya empieza a rozar el techo. Cuando eso pasa, el sistema empieza a mover datos al disco y el equipo se siente entrecortado aunque el procesador y la gráfica estén sobrados.
32 GB: donde deja de importar
Es el punto en el que dejas de pensar en la RAM. Puedes tener el juego abierto, transmitir, editar en segundo plano y no acercarte al límite.
Si editas video, trabajas con archivos grandes, modelas en 3D o corres máquinas virtuales, 32 GB no es lujo: es el mínimo cómodo. En edición 4K con varias capas y efectos, 16 GB se queda corto rápido.
La diferencia de precio entre 16 y 32 GB es de las más rentables del presupuesto — cuesta bastante menos que subir un escalón de gráfica y se siente todos los días.
Dos módulos, no uno
Esto se pasa por alto constantemente. La memoria trabaja en doble canal cuando hay dos módulos instalados, y eso da un rendimiento medible — especialmente en procesadores con gráficos integrados, donde la diferencia es grande.
Comprar un solo módulo de 32 GB en vez de dos de 16 GB significa pagar lo mismo por menos rendimiento. La única razón para hacerlo es dejar ranuras libres para ampliar después, y casi nunca compensa.
Velocidad y latencia
Después de la capacidad viene la velocidad. En DDR5, el rango que hoy tiene sentido en precio-rendimiento está entre 6000 y 6400 MT/s. Subir más allá cuesta desproporcionadamente para una ganancia que casi no se nota.
Un detalle que importa: la memoria no corre a su velocidad anunciada por defecto. Hay que activar el perfil (EXPO en AMD, XMP en Intel) en la BIOS. Si no se hace, estás pagando por velocidad que no estás usando — es una de las cosas que dejamos configuradas al entregar un equipo.